Necesito pedirte las disculpas más reales que jamás he pedido, puesto que has sido tu, y tan solo tu, la persona que le ha puesto tanta alegría a mi vida como nunca podría agradecer. Es hoy el día en que el recuerdo y la emoción pudieron más que la negación y la "racionalidad" en mi vida y te extraño como el horizonte a la luz en la noche más oscura. Y mi ser derrama lágrima tras lágrima como consecuencia de mi ceguera.
Miro hacía atrás y no puedo ver más que mi actitud egoísta, materializada en la que es la decisión más estúpida de mi vida. Hoy puedo darme cuenta que te necesito, cuanto te quiero y que no tengo miedo de decir tantas cosas que en aquel momento no quise admitir pensando en que "no tenía que sentirlas". Me regalaste tu corazón y yo lo deseche de la forma más desconsiderada que pude.
Se que no merezco perdón y que sería absolutamente injusto ahora intentar hacerte llegar este mensaje, pero con estas palabras quiero que sepas que estoy realmente arrepentido por todas las cosas malas que te hice sentir, por todo el dolor que te causé y por no haber sabido apreciar tu amor. Gracias por haber sido mi cielo, mis sueños, mi vida y la energía que me hacía levantarme por las mañanas. Gracias por darme un espacio en tu vida y tu corazón, y por participar en mi vida también. Gracias por entregarme tu inocencia y hacerme creer que el mundo puede ser un lugar mejor, que siempre se puede ser mejor persona, que no soy lo mas malo del mundo, que puedo ser amado, que puedo ser feliz y que la vida vale la pena. Sin ti nada de esto hubiese sido posible. Es contigo que conocí el verdadero temor a la muerte, porque era el tenerte a mi lado lo que hacía que todo tuviese sentido. Me da lo mismo lo ridículo que suene esto porque tu nunca cuestionaste las tonteras que hablaba, que hacía, que quería, que sentía o que apreciaba.
Me desconozco tanto. Acabo de leer las últimas conversaciones, peleas y demases, y me cuesta entender mi actitud hacía ti. ¿Cómo podía actuar así con la única mujer que me ha importado en este mundo? Si pudiese volver el tiempo atrás, preferiría haber muerto con la peritonitis antes que haberte hecho pasar por lo que te hice pasar.
No se que hacer en este momento más que publicar estas palabras.
Tengo solo una cosa clara: espero que seas la persona más feliz de este mundo. No te mereces menos que eso. Juro que daría mi vida y mi alma para que esto fuese así.
No hay comentarios:
Publicar un comentario